Reading a 100 books a year

Once I saw an article that described how we loose time in things that don’t matter, and that time we have between activities was well invested if we dedicate it to reading books. The author said that if we decide to read instead of losing time, we can be able to read 100 books a year. So I decided to accept the challenge and make 2019 the year I could reach that idea and see for myself if it is possible. Well, the year is over and I have realized that I accomplished it. Reading 100 books a year is a lot of books, information and ideas to have in 365 days: I realized that reading may become an obsession to get to the number, instead of enjoying the ride. Reading is like therapy, enjoy it and relax, it supposes to be a fun exercise.The quality of books I have read varies from simple ones (children’s book, like the Ugly Duckling in French) to complex (I am a philosopher, so many books I read are difficult to understand).If you ask me what was the first book I read this year, I haven’t got a clue. That made me realize that sometimes the excess in reading might mix books or simply forget all about them to make way to new ones. So if I wanted to read 100 books without understanding them or knowing what they are all about, what is the point? Reading must be to comprehend, no to pass by words without meaning.

You begin to be flexible, your capacity becomes able to treat different topics at the same time. You can focus on what you want, instead of waiting until inspiration comes.

The knowledge you acquire is amazing, the facts and ideas you get through a book can help you maintain a conversation, start one, avoid uncomfortable silences and makes you a people’s person.  The point of it all is that life comes like a bookshelf, in it you may find many stories, but the most important of them are the ones you use to be better. Don’t miss a book, find what you can to help you be a better person.

Love and good

When we fall in love we try to be a good person so the subject of our love falls in love as we do. We try to be in our best behaviour and we regret our past mistakes, we get ashamed of them. We as lover try to make things better as if we can change the other person’s life because we are with them. What drives us to do that?

When we talk about love we tend to overestimate what it is, and we compare to the feeling we get in the stomach. But that is not love, because when we love we not only feel it, we must do it, it is an action that has to do with all our being: body and soul.

But how do we know we love? It seems that when we love we must identify it in an action, totally different from the other actions. So what is this action that is about love? Well, love is the act of giving ourselves completely to the good of the other person.

Lets imagine a cake, an infinite square cake, how do we know it is infinite? When we share it and it never ends, that is what love is about, the more we give ourselves to others to their own good, not pleasure, we will always have more love to give. Love is the action that needs to be given to reinforce. If we do not share our love, we get stuck and the cake rots. So, how much cake have you given?

Kierkegaard y la pena “se como un lirio”

Kierkegaard filósofo danés habla sobre la pena o aflicción de las personas desde el Evangelio según san Mateo en su obra “Los lirios del campo y las aves del cielo”. La persona afligida al obsevar la naturaleza y fijarse en sus procesos inadvertidamente aprende algo de sí misma ante el espectáculo de la naturaleza recapacita acerca de sí mismo. Al estar solo y en silencio se da cuenta de sí mismo y de nadie más.

Sal al campo, allí donde los lirios crecen en el campo sin cuidado, y a pesar de todono están abandonados. Ve como crecen, no te pasees con brincos como los niños o enamorados, observa con gravedad cómo crecen los lirios sin que nadie los cuide ni los vea crecer. Ellirio solo adorna, está ahí sin preocupaciones, solo es bello.

Cuando el afligido está en el campo, no hay nadie presente por lo que solo hay silencio. El afligido está solopara hablar consigo mismo o con el lirio, poco a poco cae en cuenta que está hablando consigo mismo. Lo que dice del lirio lo dice de sí mismo. No hay confrontación con otros hombres, porque entre los lirios él es el único hombre y está contento de serlo. Porque el hombre por el hecho de serlo es lo mejor que hay, no tiene que trabajar, ni preocuparse por ser hombre, ya en sí mismo es glorioso, se le olvida lo que es ser hombre, queda olvidado a expensas de de las diferencias entre uno y otro hombre.

En el campo abierto bajo la bóveda celeste, donde el cielo es libre, donde los grandes pensamientos de las nubes disipan todas las pequeñeces: allí el afligido es el hombre único, y aprende de los lirios lo que probablemente no aprendería de ningún otro hombre.

Ninguna preocupación es identica, los lirios no se preocupan por serlo ya que no se fijan en la diferencias. El afligido se aleja de las confrontaciones y preocupaciones de todos los hombres. Al alejarse se da cuenta de su esplendor, pero si me comparo con otros la preocupación será querer ser algo más olvidándome de mi gloria.

Deja de escuchar a quienes tienen chismes, a los que te hacen sentir mal con quien eres como los poetas, aduladores, etc. Ellos nos hacen compararnos con los demás deseando cosas que no somos y por ello lo que nos queda es perecer. “Cuando un hombre se contenta con ser hombre, entonces no cae enfermo de preocupación temporal; y cuando no llega a preocuparse temporalmente, entonces permanece firme en el sitio que se le ha asignado; y si permanece allí, entonces es cierto que por el solo hecho de ser hombre es más glorioso que la gloria de Salomón.”

¿Qué aprende, pues, el afligido de los lirios? Aprende a contentarse con ser un hombre y a no preocuparse de las diferencias entre hombre y hombre; aprende a hablar tan brevemente, tan solemnemente, tan elevadamente de eso de ser hombre.”

Somos hombres, y en el momento decisivo de la muerte, cuando todas las diferencias quedan eliminadas, decimos: ¡hombre! Puesto que un hombre no es inferior a las diferencias, sino algo superior a las mismas. Toda preocupación mundana se basa en que un hombre no quiere contentarse con ser hombre, en que, mediante el cotejo, su preocupado anhelo le hace chocar con la diferencia.

Un día una paloma quiso ser un águila y volar alto por lo que abandonó su hogar para ser como las águilas y ser libre como ellas, pero no pudo y murió. Si la paloma salvaje se hubiese contentado con lo que era: un pájaro del cielo, entonces habría tenido su sustento. La paloma salvaje es el hombre, se debe contentar con serlo para que encuentre su sustento. “A esto equivale al estar contento con ser hombre, contentarse con ser una pequeña cosa, es decir, la creatura que es tan incapaz de mantenerse en la existencia como de crearse a sí misma.” Cuando el hombre se olvida de su creador, se encierra en sí mismo y no se contenta ni con sí mismo y surge la confrontación de querer ser superior entonces se juzga como rico o pobre y deja de darse cuenta de su entorno y de lo que es.

Al olvidarnos de nosotros mismo nos preocupa el mañana, nos cotejamos con otros y perdemos de vista la grandeza del día de hoy. Por ejemplo: si una muchacha enamorada, a quien el amado acaba de venir a visitar dijera: ¿vendrás mañana? le preocupa su amor, en cambio si dijera: ¡gracias, amado, porque has venido hoy¡ no estaría tranquila de lo que pueda pasar mañana.

Tanto el lirio como el pájaro al ser quienes son se contenta y por eso están alegres. no desperdician ni un solo instante, pero tendrían por perdido aquel en que no se sintiera un día alegre. Aquel cuya alegría dependa de ciertas condiciones, no es la alegría misma. Debemos aprender a estar alegres con lo que somos, sin condiciones. El pájaro y el lirio nos enseñan la alegría y en su originalidad son geniales: hay un hoy y no hay preocupación por el mañana ya que tienen silencio y obedecen un orden, por eso son alegres.

Estar alegre es estar en realidad presente de uno mismo; y este “estar en realidad presente de uno mismo” equivale al HOY, a existir de verdad para el día de hoy. La alegría es el presente sin preocupaciones por un mañana. A través del silencio y la obediencia están totalmente presentes de sí mismos en el existir hoy. No hay peros porque el pájaro y el lirio viven alegres en el presente. Hoy es un PRESENTE.

COVID 19 LLAMA A ESCENA A LA BIOÉTICA

Estar atento al momento histórico y participar, eso es vivir. Ni las profecías ni los pronósticos podrían habernos anticipado esta pandemia. Pero como siempre, todo es aprendizaje.

Hemos tenido brotes epidémicos anteriores que en algo nos prepararon pero ahora, de súbito lo vivimos de diferente manera en cada país. Algunos han referido la epidemia a escenarios dantescos o como cuadros apocalípticos; otros, sin pánico, sin arrebatos también sin desdén.

Lo que es claro, de lo que ha pasado hasta hoy es que aislarnos, alejarnos del trabajo y de actividades colectivas nos ha obligado a reflexionar, las primeras preguntas son muy lógicas: ¿Será verdad que es tan grave? ¿Será que nos están usando y distrayendo para hacer movimientos políticos y económicos? Eso solo muestra nuestra desconfianza sobre quienes toman las decisiones públicas, luego vienen otras consideraciones: ¿Cómo prevenirnos? ¿Será que tengamos que abastecernos para estar como en refugios antiaéreos? ¿Irá a convertirse en una epidemia, como hemos leído, de principios del siglo XIV cuando por la peste levantaban cadáveres, en carretadas, del piso? Eso revela además nuestra ignorancia.

¿No habremos descubierto nada desde entonces? Luego pasaremos a algo más real y concreto: evitar el contacto, disminuir las grandes aglomeraciones, para ser más precisos mantenernos en casa… nosotros apenas vivimos el primer nivel de prevención, pero al cerrar escuelas los menores se quedan en casa. ¡Qué invitación! y ¿quién los va a cuidar y atender? Recién superábamos los ecos del “Nueve ninguna se mueve” pues, si la invitación es a moverse, a volver a vivir en familia, ¡a volver a convivir veinticuatro siete!

Dejemos las preocupaciones y atendamos las ocupaciones: vivamos la obediencia a todas las medidas establecidas. ¿Por qué? Por regla de oro si quieres, no hagas a otro lo que no quieras para ti, no te gustaría que nadie te trajera el contagio, no lo lleves tú.

Vivamos la responsabilidad: Si acaparo bienes en un momento es posible que deje a otros sin ellos, he sabido de quien ha comprado lotes de anti-virales, por si acaso, ¿Sabes tú si estás dejando a alguien, verdaderamente necesitado, sin un tratamiento, que aun no siendo probado para la causa, podría resultarle de beneficio? ¿O es acaso que te convertirás en administrador de todo bien? Estas preguntas y más son objeto de estudio de la Bioética: la ciencia que regula el comportamiento humano en temas de la vida.

Nos informan que en países donde la pandemia afectó primero, países con recursos económicos, los servicios de salud fueron auténticamente insuficientes, ¿Cómo es que se evalúa quien lo necesita más? ¿Por qué los hospitales fueron casi cerrados a otros padecimientos más graves, por atender a pacientes con Covid19? ¿Por qué se priorizó la mayoría sobre la severidad? Y aún así, en momentos de racionamiento, ¿Cómo se decide a quién atender?

Estamos aprendiendo a vivir el orden y la justicia… por justicia (darle a cada quien lo que le corresponde) tendríamos que atender a cada uno según sus necesidades, ¿Cómo decidimos eso?

Cuando la virtud se busca desde la cuna, las decisiones serán tomadas con la premura que obliga el valor, por eso aunque muchos sitios públicos hayan cerrado, aunque muchas reuniones hayan sido canceladas, el personal de salud sigue al pie del cañón, retomando la esencia de su vocación de servicio, ¿En algún momento se han preguntado, y si me contagio? ¿En algún momento rechazan revisar a algún paciente conocido con Covid 19?

Las generalizaciones siempre faltan a la verdad, pero es evidente que la gran mayoría no lo ha hecho y que en las grandes dificultades como las actuales también la pandemia nos ha refrescado el valor de la gratitud, por eso salen en Italia a los balcones a cantar y en España salen a aplaudir. De los grandes males se obtienen también grandes bienes cuando estamos dispuestos a capitalizarlos.

Nadie la pidió, nadie la eligió pero la vida así es y si hoy no tomamos este aprendizaje, es tan buena con todos que nos volverá a enseñar la lección hasta dejarla aprendida y grabada en memoria y corazón. Por eso también a nuestros hermanos que nos ayudan hoy a entender esta situación y no nos permiten quedarnos en la duda o peor en la indiferencia, gracias: ¡¡¡Forza Italia!!! ¡¡Qué viva España!!

Rosamaría Urzua

It’s not you

When we study emotions we learn that they are a response of how the environment affects us. It is the internal response of what is happening around us. When someone yells, we respond to that yell even if we are not the ones being yelled at.

Emotions tell us more about ourselves than of the world; they show us our connection to the world. In addition, that is how we relate with the world; that is why what we feel is subjective. No one else can feel what we feel in the same way about whatever happens in the world. If we are in a a bad mood, we will judge everything bad, but when we are well again, then we will regret what we said when we were mad.

We are responsible to feel what we feel about anything that happens; it is not another person’s fault, which is why if we feel ashamed, others aren’t responsible for that feeling but us. If someone insults us, we are responsible to feel insulted, not the others. Once we understand that, we own our emotions; we cannot make the world responsible for them.

That is why the phrase “It’s not you, it’s me” is true according to our emotions. We can make it personal or not, but in the end, it is part of our decisions in our everyday life. What we judge is what we have in our heart, not what others have. We can only talk about our experience; that is why we should not quarrerl with others about what is happening to us.

Don’t make it personal; the world is not personal. Things in life happen; accept them for what they are, instead of filling them up with yourself. Enjoy things as they come without turning them personal. You decide what makes you happy and at peace; use your liberty, make it work.

¿Es lo mismo culpa que arrepentimiento?

Las cosas que hacemos nos pueden dar resultados diversos, pero independientemente del resultados nuestra afectividad se manifiesta de diferentes formas, ya sea con culpa o arrepentimiento.

La culpa nos da cuando hicimos algo que no debíamos, o sabíamos que estaba mal por lo que queremos regresar en el tiempo y si pudiéramos, lo cambiaríamos todo.

El arrepentimiento es acerca de cosas que no hicimos en el pasado, pero que no dejamos de hacer otras, es decir, el haber estado en algunos casos, pero en otros no. Sin embargo, esta actitud no requiere de un deseo de regresar al pasado, sino de haber hecho las cosas de distinta manera.

Ambas acciones se refieren al pasado, pero la primera es por lo que no hacemos y la segunda es por lo que hemos hecho. La culpa no tiene consuelo, en cambio el arrepentimiento lo tiene. ¿Qué esperas para actuar?

La muerte, un amanecer

“…nada de lo que nos ocurre es debido a la casualidad…”

Cuando hablamos de la muerte, el ambiente se torna sombrío y frío, es como si fuera un tabú hablar de ello. Aunque todos sabemos que es inevitable, su simple recuerdo nos pone en alerta ante la fragilidad de lo que es nuestra vida. Incluso hemos pensado que la muerte es como un mito, ya que no la vemos llegar. No por eso sabemos qué nos espera a la vuelta de la esquina.

Hoy en día la muerte se ha mostrado como una solución a los males que nos acosan, como el dolor, el sufrimiento, la pérdida de sentido en un mundo tan violento y descontrolado. La investigación que hace la Dra. Kubler-Ross acerca de las experiencia cercanas a la muerte de una realidad que muchas veces nos hace falta reflexionar: “Ningún moribundo os pedirá una inyección si lo cuidáis con amor y si le ayudáis a arreglar sus problemas pendientes.”

Es en la muerte cuando comenzamos a valorar la vida que tenemos, ya que en cualquier momento se puede acabar, pero no hemos de esperar a perder todo para comenzar a valorarlo. ” Si vivís bien, no tenéis por qué preocuparos sobre la muerte, aunque sólo os quede un día de vida. El factor tiempo no juega más que un papel insignificante y de todas maneras está basado en una concepción elaborada por el hombre.”

Es necesario sufrir para encontrar un sentido en la vida, así mismo lo hemos visto con el relato de Viktor Frankl, quien aprendió el valor de su vida cuando no tenía nada por qué seguir viviendo. ” Si se escucha la voz interior y el propio saber interno, que con relación a uno mismo es el más importante, entonces uno no se engañará y sabrá lo que debe hacer con su vida.”

Si analizamos lo que es la muerte, es el mero cese de signos vitales, simplemente vamos a dejar de hacer las funciones orgánicas que hacemos. No tiene sentido temerle a la muerte, pero solo los seres humanos somos capaces de advertir su llegada y por eso tememos, no a lo que sigue, sino a lo que dejamos de hacer. ¿Qué sentido tiene tu vida?

¿Cargas piedras?

Muchas veces una piedra puede pesar como si fueran muchas, así nos pasa con los problemas en nuestra vida, con uno solo pensamos que son más. Descubre el problema principal para que puedas liberarte de una carga y dejar de luchar contra tantos problemas.

No es la piedra lo que te estorba o te lastima, sino tu actitud frente a ella. Las piedras siempre van a estar ahí, no podemos esperar a que cambien ni cambiarlas, pero sí podemos cambiar nuestra actitud hacia ellas. ¿Cómo te tomas las cosas? Es como te vas a ajustar a ellas o como decides que te afecten.