El amor propio en la logoterapia

Basado en la

Semblanza de Víctor Frankl

En septiembre de 1942, el prominente psiquiatra y neurólogo judío de Viena, Víctor Frankl, fue arrestado y llevado a los campos de concentración Nazi junto con su esposa y padres. Tres años después, cuando su campo fue liberado, la mayoría de sus familiares, incluyendo a su esposa embarazada, murieron; pero él, prisionero 119104, sobrevivió. En su libro “El hombre en busca de sentido” de 1946 escribió en nueve días su experiencia en los campos de concentración. Ahí Frankl concluyó que la diferencia entre quienes vivieron o murieron se redujo al Sentido, que le daba a su vida en el momento presente, un concepto que había tenido de joven. Cuando era estudiante, uno de sus profesores de ciencias dijo en clase “la vida no es nada más que un proceso de combustión, un proceso de oxidación.” Frankl saltó de su silla y respondió, “Profesor, si esto es cierto, entonces ¿cuál es el sentido de la vida?”

En los campos de concentración, vio que aquellos que encontraban su Sentido ante las terribles circunstancias eran mucho más resistentes ante los que no lo tenían. “El hombre puede ser despojado de todo, salvo de una cosa,” escribió Frankl en su libro El hombre en busca de sentido, “la última de sus libertades—la de escoger la propia actitud ante cualquier circunstancia, puede decidir cuál tomar.”

Mientras estudiaba en la escuela de medicina, se distinguía por buscar más respuestas, inició centros juveniles de prevención de suicidio- proyecto que mantendría en los campos de concentración-; también se encontraba desarrollando su contribución personal en el campo de la psicología clínica: la logoterapia, la cual se enfoca en ayudar a personas a salir de la depresión y lograr el bienestar al encontrar su propio sentido de la vida. Para el año 1941, sus teorías habían recibido atención internacional y trabajó como jefe de neurología en el Hospital Rothschild en Viena, en donde arriesgó su vida y carrera al pasar falsos diagnósticos de pacientes con enfermedades mentales para que los nazis no los mataran. Éste mismo año tuvo que tomar una decisión que le cambiaría su vida. En el ascenso de su carrera y la amenaza de los Nazis, Frankl aplicó para la visa en Estados Unidos, la cual le otorgaron en 1941. El psiquiatra sabía que los Nazis ya habían comenzado a reunir a los judíos para llevárselos a los campos de concentración, enfocándose a los mayores, era cuestión de tiempo hasta que los nazis llegaran por sus padres. También sabía que una vez detenidos, tendría que estar ahí con sus padres y ayudarlos a enfrentar el trauma de ajustarse a su nueva vida en los campos de concentración. Por otro lado, como recién casado con visa en mano, estuvo tentado a salir hacia Estados Unidos y estar a salvo, en donde se podría distinguir aún más en su campo de trabajo.

Inmerso en cuestionamientos existenciales ante la temible amenaza y la posibilidad de fugarse de Austria. Frankl fue a la Catedral de San Estéfano en Viena para aclarar su mente. Al escuchar la música del órgano, se preguntaba, “¿Debo dejar a mis padres? ¿Debo despedirme de ellos y dejarlos a su suerte? ¿En dónde recae mi responsabilidad? Estaba buscando una señal del cielo.”

Cuando regresó a casa, encontró la señal. Una pieza de mármol estaba en la mesa y su padre le explicó que formaba parte de las ruinas de la sinagoga destruida por los nazis. El mármol contenía un fragmento de los 10 mandamientos- el cuarto mandamiento que dice “honrarás a tu padre y a tu madre”. Con esto, Frankl decidió quedarse en Viena y dejó atrás cualquier oportunidad de salir y de continuar con su carrera en Estados Unidos. Decidió dejar de lado su propia persecución profesional por servir a su familia, y más tarde, la de sus compañeros en los campos de concentración.

Esta singulariedad y sencillez que distingue a cada individuo y da sentido a su existencia con el mismo peso, sea la creatividad de su trabajo así como el amor humano. Cuando se dan cuenta de la imposibilidad de remplazar a la persona, le permite a cada hombre tomar la responsabilidad de su existencia y de continuar existiendo plenamente. Un hombre consciente de la responsabilidad que tiene al otro que lo espera afectuosamente, o a un trabajo sin terminar, no será capaz de deshacerse de su vida. Porque él conoce el “por qué” de su existencia, y será capaz de aguantar cualquier “cómo”.

Me es posible afirmar que la experiencia de los campos de concentración, llevaron al célebre psiquiatra a confirmar la logoterapia como un método efectivo e integral en el tratamiento personal. En su obra podemos ver cómo procede Frankl a dar solución a todos aquellos males que aquejan a las víctimas del nazismo. Aunque las condiciones son terribles y extremas, la logoterapia logra entrar a la intimidad de la persona por medio de un simple cuestionamiento: ¿qué sentido tiene tu vida?

El relato de Frankl se lleva a cabo a partir de su experiencia y desde los ojos de la logoterapia, medio por el cual se mantiene vivo y a los demás. Con preguntas existenciales que los lleva a pensar sobre su persona.

Antes de ser preso, comenzaba sus consultas con la sencilla pregunta: ¿por qué no te suicidas? Sin embargo, en una situación en la que el suicidio era deseable dentro de la miseria y deshumanización de los campos de concentración, esta pregunta no servía como confrontación, sino que debía ser más cauteloso al preguntar. ¿Por qué sigues aquí? ¿Qué te mueve a avanzar? Son preguntas que llegan a lo más profundo del alma, sin escandalizar o llevar a una crisis, sino más bien rescatando la propia vida para enaltecerla según el sentido de cada vida que tocaba. Se acepta la enfermedad distanciándose a sí mismo, de modo que la persona termina enajenada del todo. Lo que podríamos apreciar de la práctica estoica de enajenarse de las situaciones que causen malestar aceptando el destino. Su procedimiento consiste en tres partes o momentos:

  1. Valores creativos: se deja “algo” en el mundo, como encontrar un sentido en el arte, en el hacer, en el trabajo, la capacidad de entregarnos completamente a las cosas, las hacemos con amor, estamos dejando un legado o una huella.
  2. Valores vivenciales: da una hora de sentido para vivir los valores que hay. Disfrutar del propio entorno, de la amistad, de las circunstancias, del día a día, de lo cotidiano y lo extraordinario. Es vivir al máximo cada una de las experiencias, porque al final, cada una de ellas es aprendizaje.
  3. Valores de actitud: acepta su condición y decide entregarse a la circunstancia. La elección de la actitud con la cual se va a vivir la vida, es decir, que aún en que las circunstancias se terriblemente adversas, el ser humano podrá optar su actitud (buena o mala). Y esta libertad nunca se pierde, permanece intacta, pero hace falta ser consciente y sobre todo, manifestarla: amar a una persona, tu trabajo, tu pasado, tu presente, tu futuro, a tus amigos, a tus enemigos, a ti mismo.

La vida de Frankl, en concreto, la experiencia determinante que tuvo antes de ser enviado a los campos de concentración, enfatizó la diferencia entre la búsqueda por el sentido de la vida que por la vida feliz. En su juventud, él y su familia gozaban de libertad, se había establecido en Viena y el mundo, como uno de los psiquiatras más reconocidos; a los 16 años intercambió correspondencia con Freud y un día le envió un ensayo de dos cuartillas. Freud, impresionado por el talento de Frankl, mandó el ensayo al Diario Internacional de Psicología para publicarlo. “Espero que no te moleste,” escribió Freud al adolescente.

El éxito de Frankl y de la superviviencia en los campos de concentración se enriquece cuando a pesar de las dificultades a las que se enfrentó, salió adelante al voltearse a ver a sí mismo con ojos enamorados. La maravilla de la logoterapia consiste en ver a la persona, ver su alma y sus deseos, antes de ver al paciente o un contrato, sino rescatar a la persona de sí misma, la cual puede envolverse por las situaciones que le rodean (sea cual sea), para poder sacar la respuesta desde dentro de la misma. Solo tú sabes tú sentido, nadie más te lo puede imponer.

Bibliografía:

De los Ríos, Rafael. Cuando el mundo gira enamorado. Ed. RIALP, España, 2015.

Esfahani Smith, Emily. “Hay más cosas en la vida que ser feliz”. Traducción: Jimena Casillas C. Enero 9, 2013

http://logoforo.com/%C2%BFque-es-logoterapia-y-sentido-de-vida/ visto: 15-01-16, 18:44

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